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Evangelizamos con el espíritu y la mística de la Renovación Carismática Católica.

Martes, 22 Diciembre 2015 21:12


APOSTOLADO

“DISCÍPULOS DEL ESPÍRITU SANTO”

Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de comunión y de anuncio (S: JP II).

“Nada es más necesario para un mundo cada vez más secularizado que el testimonio de esta “renovación espiritual” (Pablo VI) y el fundamento y la esencia de la renovación debe ser adorar a Dios", afirmó.  (Papa Francisco.)

Téngase presente que el apostolado es el fruto de una experiencia del Espíritu y lleva cada vez más  a una unión íntima con Dios  y en la verdadera Renovación espiritual la Persona del Espíritu Santo ocupa el primer lugar.

Grande ha de ser la preocupación de los Discípulos del Espíritu Santo por hacer suyo el celo apostólico del apóstol San Pablo [Const. 60].

 Nuestro apostolado se caracteriza  por el dinamismo con el que hacemos frente a las urgencias pastorales [Const. 4],  con una total apertura a la persona del Espíritu Santo con sus manifestaciones de dones y carismas, para ello trabajamos con la mística de la Corriente espiritual Carismática de la Iglesia. Nuestro apostolado debe ser para transmitir un impulso, una experiencia de la gracia, como una carga eléctrica que se dispersa en una masa de materia. Que el Espíritu Santo nos ayude a vivir  y a transmitir la llama de Pentecostés.

La gran fundamentación teológica de la Renovación espiritual Carismática está pues, en el Misterio Trinitario, y particularmente en el conocimiento progresivo de la Persona del Espíritu Santo  y en su acción insustituible e ininterrumpida en la Iglesia y en cada uno de nosotros.

Ahora bien, esta Corriente de Gracia o Renovación en el Espíritu de la Iglesia   en sentido estricto no puede ser un movimiento como todos los demás movimientos, sino que es, en su sentido más profundo, la Iglesia en movimiento; se trata pues de un renovarse espiritualmente de la misma Iglesia, y así, esta Renovación es connatural a la  esencia misma de la Iglesia.  

El Espíritu Santo es el que hace la Iglesia y  constantemente la renueva, convirtiéndose esta acción renovadora en el corazón y la vida de la Iglesia. Cuando los sacerdotes en especial los párrocos, comprendan esta renovación en su esencia y la pastoreen bajo la guía del Espíritu surgen grupos de oración con un fuego que pueden enriquecer las líneas de Pastoral de conjunto, a nivel diocesano y parroquial (S. Juan Pablo II).

Desde esta Corriente de Gracia podemos comprender la experiencia de Dios en la efusión o bautismo en el Espíritu Santo experimentada, vivida y transmitida por nuestro fundador, he aquí el pedido del mismo Espíritu “dame sacerdotes como éste”, esto es: sacerdotes misioneros Carismáticos itinerantes, que se dediquen a tiempo completo a colaborar en la renovación espiritual de la Iglesia. Que formen: Parroquias, Grupos de oración, Comunidades y Cenáculos de fuego… en donde lleven a todos los hombres a ser verdaderos cultores del Espíritu Santo.

Discípulos del Espíritu Santo no solo quiere decir salir a misiones, sino que empapados de este mismo Espíritu  lo  comuniquen, lo difundan, lo siembren y lo cultiven  a su alrededor  en las almas de los pobres y ricos, de Sacerdotes, Religiosos y laicos; niños y jóvenes, en las familias y en la sociedad, sin descanso, de noche y de día, siempre, ya exteriormente con enseñanzas y consejos, con la predicación y dirección, ya internamente con la oración y una vida inmolada en la más pura perfección, sobre todo con el amor, fidelidad y correspondencia al Espíritu Santo [Const. 104].


FORMAS ESPECÍFICAS DE NUESTRO APOSTOLADO

Las misiones populares y evangelizaciones masivas.

Para esto nuestras misiones son un medio eficacísimo, son un anuncio  extraordinario de la Buena Nueva  y  un llamamiento urgente  a la conversión (predicación Kerigmática),  mediante los Seminarios de Vida  en el Espíritu, retiros, Predicaciones masivas al aire libre. Ejercítese fielmente este apostolado por su verdadera eficacia evangelizadora [Const. 113].

El ministerio parroquial.

 La parroquia es el campo donde más podremos  realizar nuestra misión: formando  verdaderas comunidades cristianas de renovación eclesial…persuadidos de que si su espíritu   evangelizador es profundo, lograran  que su trabajo se convierta en misión permanente. Grupos de oración, comunidades, asambleas cristianas, células y cenáculos de evangelización de familias y jóvenes [Const. 114].

En la parroquia  los Discípulos del Espíritu Santo dediquen un especial cuidado a los jóvenes…infúndanles  el fervor evangelizador, para que de entre ellos surjan los futuros  pregoneros del Evangelio [Const. 110].

La Catequesis.

Tendrá un lugar preferido para que la fe, por la enseñanza, se haga explicita.

Ejercicios espirituales.

Los Discípulos del Espíritu Santo, en sus casas  y fuera de ellas prediquen los ejercicios espirituales a Sacerdotes, religiosos y laicos, afanándose con verdadero celo eclesial por hacer que comprendan cada día mejor los misterios de la salvación.

Acción social.

Téngase en cuenta  nuestro carisma evangelizador y según las capacidades de cada comunidad realicen acción social en beneficio de la promoción humana… [Const. 116].

Los medios de comunicación social.

 Son de gran importancia en este mundo moderno y los     Discípulos del Espíritu Santo harán gran uso casi indispensable de ellos, televisión, radio y la publicación de revistas, libros, tratados y mucho más [Const. 117].

Orientación espiritual y consejería.

 Es de gran importancia este ministerio  en este tiempo  en que el hombre se plantea tantos interrogantes. Busquen las formas que mejor se acomoden a la mentalidad del hombre de hoy como pueden ser: los consultorios, las respuestas en la revista, radio, teléfono amigo. Los hermanos que se dediquen a esto deberán ser hombres de una intensa vida espiritual [Const. 118].

Vivimos en comunidades auténticamente apostólicas y carismáticas [Const. 4], a ejemplo de la primera comunidad cristiana (cf. Hch 2, 42; 1, 14; 4,32). Nos caracterizamos por el dinamismo con que hacemos frente a las urgencias pastorales [Const. 4], siempre con el carisma de la R.C.C. Nos distinguimos, por tanto, por ser servidores humildes y audaces del Evangelio de Cristo, Señor y Salvador [Const. 90].

Nuestro servicio apostólico se dirige a los grupos de fieles a quienes la Iglesia todavía no ha podido proveer aún de suficiente medios de salvación [Const. 106], los que se han vuelto indiferentes a la fe  [Const. 107], los hermanos separados [Const. 108], las naciones todavía no iluminadas por la luz del Evangelio [Const. 109], los fieles llamados a la perenne conversión [Const. 110], y los sacerdotes educadores en la fe [Const. 111].

Para esto, realizamos evangelizaciones masivas a través de la música, la predicación, la danza y muchos medios más, para formar luego grupos de oración carismáticos [Const. 113].  También predicamos ejercicios espirituales a sacerdotes, religiosos y laicos para Implantar la cultura de pentecostés, y el reinado del Espíritu Santo. [Const. 115].

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El Instituto de los Discípulos del Espíritu Santo fue fundado el 30 de abril de 1989, en la Ciudad de Loja-Ecuador. Es un Instituto Religioso Carismático de derecho diocesano, dedicado a la Evangelización con el espíritu y la mística de la Renovación Carismática Católica(R.C.C.) [Const. 1].