Nuestra
Espiritualidad

Es ya tiempo de abrir de par en par las puertas al Espíritu Santo para que el hombre se acostumbre a dejarse guiar y conducir por el Espíritu Santo y así pueda mantener una profunda comunión con Dios y de esta manera el Santo Espíritu se convierta en vida de mi alma, vida de mi vida y en lo más íntimo de mi ser. Nuestra espiritualidad tal como el Santo Espíritu ha querido suscitar en la Iglesia a través de la experiencia de Dios al fundador. Es un estar enamorado del Espíritu Santo, ser por excelencia cultores del Espíritu Santo, para que lleno de Él pueda ser un apóstol universal y dócil a sus inspiraciones trabaje a tiempo y a destiempo (2Tim 4, 2), para que el Señorío de Jesucristo y el reinado del Espíritu Santo se establezcan en la Iglesia y en el mundo. El nombre de Discípulos del Espíritu Santo es todo un programa de vida religiosa y sacerdotal [Const. 103]. 

“Ustedes, Renovación Carismática -prosiguió el Santo Padre- han recibido un gran don del Señor, han nacido del Espíritu Santo como una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia”. (P. Francisco). A partir del doblar rodillas en la alabanza y la adoración hay que dejarse guiar y conducir por el Espíritu Santo para ser verdaderos cultores del Espíritu Santo ya que este es nuestro primer carisma en la Iglesia. 

Por tanto, consideramos que nuestra espiritualidad debe estar profundamente marcada por la apertura a la acción del Espíritu Santo. Nuestra Congregación de Vida Consagrada dedicada también a atender esta Corriente de gracia que es la R.C.C, es una corriente de gracia que pasa llevando a una tensión consciente más alta la dimensión Carismática inherente a la Iglesia.

 Se nutre espiritualmente de aquella espiritualidad que brota de la divina Revelación consignada en la Sagrada Escritura, esto es: una espiritualidad Trinitaria, Cristológica, Pneumática, Mariana y Eclesiológica. Nos edificamos con la espiritualidad de la beata Elena Guerra, mujer del Cenáculo, se anticipó a esta corriente de gracia y consagró toda su vida para que el Santo Espíritu sea conocido, servido y amado. “Que el cristiano vuelva al Espíritu Santo, a fin que el Espíritu Santo vuelva a nosotros”. Entonces, esta renovación espiritual, ¿Cómo no va a ser una suerte para la Iglesia y para el mundo? Y en este caso, ¿Cómo no adoptar todos los medios para que continúe siéndolo? (Pablo VI). Cuando la Iglesia se convierta en Cenáculo, recreará y encontrará el clima espiritual que la ha caracterizado en sus primeros días después de Pentecostés […] entonces habrá reencontrado la vía, a la cual es llamada, para renovar la faz de la tierra. (B. Elena). Solo quien entra en esta sala puede ponerse al servicio de este nuevo régimen del Espíritu, es en el cenáculo donde la Iglesia crece y florece; éste debería ser para todo cristiano el lugar más querido y visitado espiritualmente. El cenáculo es el lugar que Jesús deseó ardientemente y lo preparo con esmero. Ir al Cenáculo es gozar con los dones eucarísticos y gozar con los dones del Paráclito. El verdadero reformador es la persona del Espíritu Santo, solo así, se encontrará la verdadera renovación, la que empieza desde el corazón, más no la que se queda en las estructuras. Manda tu Espíritu como creador de una sociedad universal de santos. Además, tratamos de vivir como la primera Comunidad cristiana de Jerusalén que escuchaban asiduamente las enseñanzas de los apóstoles, participaban en la fracción del pan y todo lo tenían en común… (cf. Hch 2,42; 1,14; 4,32).

Objetivos de la Renovación Espiritual

Transmitir y ayudar a que cada persona tenga una experiencia profunda del amor personal e incondicional que Dios tiene por cada uno de sus hijos, porque es nuestro Padre.

Promover una conversión personal, madura y continua a Jesucristo, Nuestro Salvador, Señor y Mesías.

Propiciar una apertura decisiva hacia la persona del Espíritu Santo, su presencia y su poder.

Fomentar la recepción y el uso de los dones y carismas del Espíritu Santo.

Animar la obra de la evangelización en el poder del Espíritu Santo.

Impulsar el crecimiento progresivo en santidad, con los Frutos y Virtudes del Espíritu Santo.

Conducimos, Ayudamos, Acompañamos y

Asesoramos la Renovación Carismática Católica

En todo campo la promovemos y fomentamos la unidad en todas sus expresiones [Const. 4].

Espiritualidad

  • El fin de toda acción evangelizadora es suscitar comunidades que vivan conforme a la vocación a la que han sido llamados. Los Discípulos del Espíritu Santo después de su evangelización ayudan a formar grupos de oración y comunidades de fieles con el estilo carismático abiertas a todos los carismas del Espíritu Santo [Const. 95].
  • “Uno de los elementos más ricos de la Renovación en el Espíritu son los grupos de oración” (S. JP II). Pues bien, los grupos de oración y las comunidades de oración son el medio más eficaz de la presencia de Dios, en medio de su pueblo. “Se puede hablar de una gracia dirigida a santificar la Iglesia, a renovar en ella el gusto por la oración, a hacer redescubrir, con el Espíritu Santo, el sentido de la gratitud, de la alegre alabanza, de la confianza en la intercesión, y convertirse en una nueva fuente de conversión” (enero 22 de 1987. S. JP II).
  • Los Discípulos del Espíritu Santo siempre de acuerdo a su carisma evangelizador y al dinamismo propio que los caracteriza están siempre disponibles a cualquier forma de acción evangelizadora [Const. 98].