Formas Especificas
de Nuestro Apostolado

Grande ha de ser la preocupación de los Discípulos del Espíritu Santo por hacer suyo el celo apostólico de1 apóstol San Pablo.

Evangelizamos con el espíritu y la mística del movimiento de Renovación espiritual, Católica Carismática de la Iglesia.​

Conducimos, ayudamos, acompañamos y asesoramos la Renovación Carismática de la Iglesia, su carisma específico y en todo campo la promueve, manteniéndola unidad en todas sus expresiones.

Los grupos de oración y las comunidades de oración son el medio más eficaz de la presencia de Dios.

Los grupos de oración y las comunidades de oración son el medio más eficaz de la presencia de Dios.Vivimos en comunidad auténticamente apostólicas y carismáticas.

La misión específica que la Iglesia confía a nuestra Congregación es la proclamación explícita de la Palabra de Dios

Lo que caracteriza a nuestra Congregación es el dinamismo con que hace frente a las urgencias pastorales.

Trabaja por extender el Señorío de Jesucristo y establecer el Reinado del Espíritu Santo en las almas por la verdadera vida interior haciendo conocer la persona del Divino Espíritu alma de la Iglesia, vida del cristiano y promoviendo su glorificación.

Los Discípulos del Espíritu Santo por eso después de sus evangelizaciones ayudan a formar grupos de oración y comunidades de fieles con el estilo carismático abiertas a todos los carismas del Espíritu Santo.

Apostolado en General

  • Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de comunión y de anuncio (S: JP II).
  • “Nada es más necesario para un mundo cada vez más secularizado que el testimonio de esta “renovación espiritual” (Pablo VI) y el fundamento y la esencia de la renovación debe ser adorar a Dios", afirmó. (Papa Francisco.)
  • Grande ha de ser la preocupación de los Discípulos del Espíritu Santo por hacer suyo el celo apostólico del apóstol San Pablo [Const. 60].

Nuestro Apostolado

Se caracteriza por el dinamismo

Nuestro apostolado se caracteriza por el dinamismo con el que hacemos frente a las urgencias pastorales [Const. 4], con una total apertura a la persona del Espíritu Santo con sus manifestaciones de dones y carismas, para ello trabajamos con la mística de la Corriente espiritual Carismática de la Iglesia. Nuestro apostolado debe ser para transmitir un impulso, una experiencia de la gracia, como una carga eléctrica que se dispersa en una masa de materia. Que el Espíritu Santo nos ayude a vivir y a transmitir la llama de Pentecostés.

La gran fundamentación teológica de la Renovación espiritual Carismática está pues, en el Misterio Trinitario, y particularmente en el conocimiento progresivo de la Persona del Espíritu Santo y en su acción insustituible e ininterrumpida en la Iglesia y en cada uno de nosotros.

Ahora bien, esta Corriente de Gracia o Renovación en el Espíritu de la Iglesia   en sentido estricto no puede ser un movimiento como todos los demás movimientos, sino que es, en su sentido más profundo, la Iglesia en movimiento; se trata pues de un renovarse espiritualmente de la misma Iglesia, y así, esta Renovación es connatural a la esencia misma de la Iglesia.  

El Espíritu Santo es el que hace la Iglesia y constantemente la renueva, convirtiéndose esta acción renovadora en el corazón y la vida de la Iglesia. Cuando los sacerdotes en especial los párrocos, comprendan esta renovación en su esencia y la pastoreen bajo la guía del Espíritu surgen grupos de oración con un fuego que pueden enriquecer las líneas de Pastoral de conjunto, a nivel diocesano y parroquial (S. Juan Pablo II).

 

Desde esta Corriente de Gracia podemos comprender la experiencia de Dios en la efusión o bautismo en el Espíritu Santo experimentada, vivida y transmitida por nuestro fundador, he aquí el pedido del mismo Espíritu “dame sacerdotes como éste”, esto es: sacerdotes misioneros Carismáticos itinerantes, que se dediquen a tiempo completo a colaborar en la renovación espiritual de la Iglesia. Que formen: Parroquias, Grupos de oración, Comunidades y Cenáculos de fuego… en donde lleven a todos los hombres a ser verdaderos cultores del Espíritu Santo.

Discípulos del Espíritu Santo no solo quiere decir salir a misiones, sino que empapados de este mismo Espíritu  lo  comuniquen, lo difundan, lo siembren y lo cultiven  a su alrededor  en las almas de los pobres y ricos, de Sacerdotes, Religiosos y laicos; niños y jóvenes, en las familias y en la sociedad, sin descanso, de noche y de día, siempre, ya exteriormente con enseñanzas y consejos, con la predicación y dirección, ya internamente con la oración y una vida inmolada en la más pura perfección, sobre todo con el amor, fidelidad y correspondencia al Espíritu Santo [Const. 104].

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